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Full text of "Mares Vegetales"

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GRACIELA SARALEGVI 


MARES VEGETALES 



EDICIONES 

BOTELLA AL MAR 

BUENOS AIRES 





GRACIELA SARALEGUI 


MARES VEGETALES 

Dibujos de NERSES OUNANIAN 


EDICIONES 

BOTELLA AL MAR 


BUENOS AIRES 



BOTELLA AL MAR 

DIRIGIDA POR 

ARTURO CUADRADO Y LUIS SEOANE 


Se terminó de imprimir el día 21 de diciembre de 1950. 
Año del Libertador General San Martín, en los talleres 
gráficos de la Imprenta López, Perú 666. 


Queda hecho el depósito que marca la ley 
Impreso en la Argentina ' — Printed in Argentina 
Copyright by Botella al Mar , Perú 613, Buenos Aires 



MAR DE CARRASCO 


abierto de pájaros y pinos, 
contra pinos y mares enredados, 
goteando sales, tréboles, caminos, 
en charcos de silbidos azulados. 


Olor de viento pescador de plumas 
en remolino de gaviotas locas. 

Agujas de agua remendando espumas, 
en los dientes morenos de las rocas. 


Temblor de arena y mar, estremecido 
en veleros de ramas, que en el monte, 
navegan en el aire atardecido . . . 


Y en un temblar de luz y movimientos, 
tiembla de mar y azul el horizonte, 
sobre el temblor perenne de los vientos. 


Graciela Saralegui 


5 



CUADRO DE OLA Y SILENCIO 


Sólo un poco de mar entre las manos, 
queriéndole dar forma inútilmente. 

¡Y esta pena puntual como las noches, 
que parten con la luz, pero que vuelven! 


Sólo un poco de mar, dentro del alma, 
chorreando azul, en empapadas gotas, 
y esta huella de arena de mi cuerpo, 
grito de sol, mojándose en las olas. 


¡Sólo un poco de mar, sobre los ojos, 
chorreando azul, en el color del viento, 
y esta pena puntual como las noches, 
que nunca logra atravesar el tiempo! 


El Mar y Yo: 
cuadro de ola y silencio. . . 
brisa rubia de sol, 
pintada en verso. 


Graciela Saralegui 


7 




CABALLO BLANCO 


.Acariciaste mis ojos, 
con el caballo blanco de tus dedos, 
temblando lunas nuevas y madrugadas, 
en remolinos de viento! 

¡Que no galope más 

tu caballo blanco, sobre mis nervios! 

¡Que se desboca, 

tu cruel caballo blanco sobre mi cuerpo! 


Por el camino, de una boca a otra boca, 
(mancha de miedo) 
vendavales de garzas enamoradas, 
incendiaron la nieve de tu silencio. . . 
de mi silencio. . . 


En la montaña, 

arroyo desbordado, rojo de infierno, 
entre dos laberintos arrodillados, 

¡tu gran caballo blanco 

me va bebiendo ... me va muriendo . . . ! 


Graciela Saralegui 


9 




HASTA MORIR ESTRELLA 


Xj legar a ser un árbol, 
sólo un árbol, 
creciendo siempre 
hasta morir estrella! 


¡Manteniendo su fe 
de altura verde, 
con la oración del pájaro 
en la niebla! 


Llegar a ser un árbol, 
sólo un árbol, 
grave silencio vertical, 
de piedra. 


Que no sepan de ti 
más que tu sombra, 
tu sombra endurecida 
de madera. 


Graciela Saralegui 


11 


12 


i Un árbol más 
entre los hombres tantos! 
¡Un árbol más 
en la incesante espera 


de saber, al final, 
que sólo el árbol 
mantiene su lugar 
sobre la tierra! 


I imn vrgetéUf 



POBLADA EN SOLEDAD 


Sitiaste mi destino, 

porque no sabes estar sola en la noche . . 
porque tienes temor de la noche . 

¡ y porque no comprendes a la noche . . . ! 

Soledad que te doblas en un grito 
de cardos sometidos, 

sosteniendo el fracaso de los vientos ausentes, 
en tus labios de niebla taciturna, 

te rodeaste de mundo y muchedumbre, 
uniéndote a mi risa, 

¡que se muere llorando en los caminos! 

Nadie sabe que vives en mí, 

de no sé cuando. . . 

confundida en mi sangre . . . 

y amarrada a mis dedos de lianas retorcidas 

Nadie sabe la lucha de querer alejarte . . . 
Pero tú me sitiabas, 

porque no sabes estar sola en la noche . . . 
porque tienes temor de la noche . . . 

¡ y porque no comprendes a la noche . . . ! 


Graciela Saralegui 


13 




ESPINA DE LAS SALES EN MI BOCA 


M* traicionaste Mar, tu hermana carne, 
que bautizó su cuerpo con las olas, 
se recostó a soñar en tus orillas, 
salándose las venas, de tu boca . . . 


La luna retorcida en el abismo. 
Caracoles de espuma me abandonan. 
¡Una arena sin límite y sin alma, 
estrechando su cerco, me devora! 


¡Me vas atando Mar, me vas atando, 
con tu canto pulido de gaviotas, 
que borrachas de viento y soledades, 
son hojas blancas que de ti galopan! 

/ 

. . . Rodeada estoy de vida . . ¡ no la alcanzo ! 
... La quiero retener ... ¡ y se hace sombra ! 


Tarde acabada en mí, que a mí me acabas . . . 
¡Brazos de arena que me quiebran toda! 

¡Como una fruta hundida y machucada,, 
vivo la muerte, inmensamente sola! 

Graciela Saralegui 1 5 


02 3ü¿1 



¡Ojos que se dilatan en la noche! 

¡Estrellas ciegas que en el mar se ahogan! 
¡Espina marinera de las sales» 
enterrada en la cuenca de mi boca! 


16 


Msres vegetóla 


HOY QUE ES TODO DE NOCHE 


1 

Está todo de noche. Los caminos 
brotándose de sombra endurecida. 

Los labios se cayeron, 
en una distracción indiferente . . . 
sobre el árbol marchito de los bosques, 
que casualmente se cubrió de hojas 
en el último grito de un otoño, 
de un otoño que vive entre la sangre. 

2 

Las manos se cayeron, 

en una distracción indiferente, 

en la niebla de un charco humedecido 

por el bronce rezado en las campanas 

de esa iglesia chiquita, 

perdida en un rincón, que tiene el hombre; 

en un rincón de sol, avergonzado 

de su calor inútil en la vida. 

3 

Los ojos se cayeron, 

en una distracción indiferente, 

sobre un llanto cualquiera de los tantos 


Graciela Saralegui 


17 



que se confunden en un mismo sitio, 
que se confunden en un mar de iguales, 
en una misma carne dolorida, 
en unos mismos ojos, que cayeron 
en una distracción indiferente. 


4 

Está todo de noche aquí en el día. 
Madrugadas hundidas, 
por una distracción indiferente . . . 
cayéndose las cosas de los sitios, 
naciéndoles fronteras a los sueños, 
brotándolos de sombra endurecida, 
para que el Hombre Mundo justifique 
su propio corazón indiferente, 

¡hoy que es todo de noche 
aquí en el día! 




18 


Mares vegetales 



SONETO DE PLENA VIDA 


A liento de trigales y viñedos 
quiero llevar en mí, para poblarte. 
Desparramando mar entre tus dedos, 
¡y con gajos de tierra encadenarte! 


¡Sentir este olor áspero de ramas, 
sacudiendo de sangre el horizonte, 
y el maduro calor de las retamas, 
palpitar en tus venas como montes! 


¡Así me beberás, como a los ríos, 
muriéndote en las olas desbocadas 
de mi cuerpo doblado de rocíos! 


Habrá humedad de pájaro y senderos, 
naciéndonos en labio y madrugadas, 
¡arroyos incendiados de luceros! 


Graciela Saralegui 


19 




ÁRBOL EN Mí 


Tengo un árbol en mí, lleno de espinas. 
Clavado en mí. Como si fuera un hombre 
con los' brazos abiertos, 
dibujando una cruz en las tinieblas . . . 

Me duele el alma entera cuando crece 
arándome la sangre, 
con sus ramas sin frutos, 
y sus raíces muertas . . . 

¡Me pide nidos. . . que le nazca nidos. . . ! 
¡Me pide pájaros. . . que le nazca pájaros. . . ! 
... y luego estrellas . . . simplemente estrellas . 

y sólo puedo darle de mí, 
dándole ¡todo!, 

¡este silencio condenado a piedra! 


Graciela Saralegui 


21 




DESDE TU ALTURA IMPERSONAL DE ESTRELLA 


Este niñito triste 
creciéndome en el pecho, 
no sé cómo abrigarlo de la niebla 
nacida de mi carne. 


Te lo encomiendo a ti, que lo vigiles 
desde tu altura impersonal de estrella . . 
a ti, que me sostienes en el viento, 
cercándome de ti sin que te vea . . . 


cercándome tu voz, que no recuerdo, 
y la mirada de tus ojos vistos 
en una infancia 
¡de hace largo tiempo! 


¡Que este niñito, Padre, 
es el único niño que conservo! 
y desde que la noche me ha rodeado, 
lo noto triste. . . de mi niebla enfermo. . . 


Graciela Saralegui 


23 



VERANO SOBRE EL MAR 


Se deslizan despacio los minutos, 
como gotas azules de silencio 
cayendo de las horas . . . 


El mar, arrodillado, 

sacude su oración, humedeciendo 

la trenza de la noche. 


Las olas nacen ramas 
y pájaros de espuma 
en el árbol del agua. 


El aire se ha teñido 

de rubio y de verano, 

con saliva de aromas, machucadas 

por las manos ansiosas, 

¡de un viento envejecido de repente! 


Quema un olor de embarcaciones tristes . . . 
maderas agrietadas . . . 


Graciela Saralegui 


25 


pescadores morenos y cal la do s 
de gaviotas y remos. . . 
redes, huellas y sales anudadas . . 


Acaban lentamente los minutos 
del manantial azul de mi silencio. 
Las horas no respiran, 
deteniendo a la vida en un instante 
que nunca muere, 

¡y que se llama tiempo! 


26 


limes vegeteies 



MAR SIN PLAYA Y EN SOMBRA 


M ar sin playa y en sombra. Herido en sales. 
Tiniebla inmóvil. Mar. Noche sin luna. 

Olas buscando orillas que recojan 
sus manos desgarradas en espuma. 


Mar sin playa y en sombra. . . Abandonado. . . 
Pupilas noches. Cicatrices lluvias. 

Silbidos en la boca de los vientos. 

Insomnios fijos. Nubes en la nuca. 


Mar sin playa y en sombra. Herido en sales. 
Quebrado en tajos de verdosas lunas. 

Cuerpo partido. Gris. Sin horizonte. 

¡Pero mar, siempre mar, solo y sin ruta! 


Graciela Saralegut 


27 



ROMANCE MARINERO 


Están las olas corriendo 
alrededor de mi canto, 
y me lo quieren beber 
por endulzarse su llanto! 

¡Está la brisa marina 
creciéndome los cabellos, 
y me los quiere cortar 
para cubrirse con ellos! 

¡Están las aguas moviendo 
mis finos remos de brazos, 
y se los quieren quedar 
para remarme los pasos! 

¡Está la arena y el sol 
poblándose de mi acento, 
y me lo quieren atar 
con su vestido de viento! 

¡Estoy sembrada de sal! 

¡Estoy de espuma temblando! 
¡Estoy muriendo de mar! 

¡y estoy de dicha llorando! 


Graciela Saralegut 


29 



DE VOCES INVADIDOS 


echaron a la vida, 

y no sé qué decir para quedarme. . . 
para callar las manos y los labios 
incendiados en gritos de protesta. 


Me echaron a la vida, 
y no sé cómo hacer para apartar los ojos 
que se arriman, se pegan a mi rostro, 
volcándose despacio por el cuerpo. 


Para alejar este montón de sangre 
que se cubrió de piel, 
acechando detrás de las ventanas 
entornadas de frío . . 


acechando despacio, 
con hondura de bocas laceradas, 
/ de bocas entreabiertas . . . 


¡Me echaron a la vida, 

para, al final, hablar como los hombres, 

mansamente . . . de voces invadidos . . . ! 


Graciela Saralegui 


31 


FE DE ERRATA 


El soneto MAR que aparece en la página 33 debe leerse: 

Mar de un árbol de luz arrodillado 
en el místico arpegio de las aves. 

Mar de un viento de sombra encandilado 
por el sol marinero de las naves. 


Mar de sangre rodando enloquecido 
por un desfiladero sin arenas, ' 
agotándose de olas el camino, 
quebradas en las rocas de mis venas. 


Mar sin agua y espuma que humedezcan 
su incendiado calor de mar ardiente, 
antes que los senderos amanezcan 
ramas de mar hundidas en las sales, 
goteando hojas de arena, la corriente 
de un mar, cristalizando vendavales. 



MAR 


IS^AR de un árbol de luz arrodillado 
en el místico arpegio de las aves. 

Mar de sangre rodando enloquecido 
por el sol marinero de las naves. 


Mar sin agua y espuma que humedezcan 
por un desfiladero sin arenas, 
agotándose de olas el camino, 
quebradas en las rocas de mis venas. 


Mar de un viento de sombra encandilado 
su incendiado calor de mar ardiente, 
antes que los senderos amanezcan 
ramas de mar hundidas en las sales, 
goteando hojas de arena, la corriente 
de un mar, cristalizando vendavales. 


Graciela Saralegui 


33 




SER HOMBRE DUELE TANTO. . . 


(Quizas vivir no pueda todo el mundo. 

Ser hombre duele tanto . . . 

como una herida abriendo las entrañas 


Y un camino de estrellas 
nunca logra encontrarte . . . 

¡siempre huyendo de ti, 
del hombre todo, 

que se vive de muerte en alcanzarlas! 


Hay una brisa que jamás acaba . . . 
un mar azul donde se azula el grito. . 
y un racimo de niños que no ríen . . . 
y un rebaño de gente que se mata . . . 


Quizás vivir no pueda todo el mundo. 
Ser hombre duele tanto. . . 

¡y es tan difícil desligarse el alma! 


¡que sólo quiero ser 
piedra insensible! 

que no sueña ... ni piensa ... ni se acaba . . . 


Graciela Saralegui 


35 


Que sólo quiero ser 
sombra y silencio, 

que en el vuelo del pájaro resbala. . . 


)6 


{que ya no quiero ser! 
{que ya no puedo 
vivir sin esperar! 
{desesperada! 


p egft s l ti 


PRIMAVERA 


Septiembre de los vientos desatados. 
Primavera de fruta amanecida. 

Mares de sol y pastos enredados 
en abejas de miel recién nacida. 


Mástil de golondrinas navegando 
con un timón de plumas por la sierra, 
y un huracán de potros galopando, 
besos redondos, en caliente tierra. 


¡Un huracán de potros en el viento, 
sobre la selva tibia de mi aliento, 
mojando el eco de sus cascos fríos 


' en el verde calor de la laguna, 
empapado de garzas y de luna, 
mientras se tuercen de pasión los ríos. 


Graciela Saralegui 


37 



OTOÑO 


Clavado en las espadas de las hojas, 
un otoño de bronce encanecido, 
hunde en pozos de sal sus manos rojas, 
derribando silencio de los nidos. 


Los campos, en un pálido de escarcha 
abren sus labios de senderos lentos. 
Sucio de tiza, el aire niño, mancha 
de niebla la silueta de los vientos. 


Otoño vagabundo entre los pinos, 
enjuagando su cuerpo en el bañado, 
y plateando de lluvia los caminos. 


/ 

Otoño de las parcas soledades, 
tiñe la sangre con su bronce helado, 
salpicando de ramas las ciudades. 


}9 


Graciela Saralegui 



VERANO 


H ervida de verano la cañada 
salpica lagartijas por los cerros. 

En grietas de calor, la madrugada, 
adelgaza el aullido de los perros. 


En la luna sonámbula de fiebre, 
tiembla el silencio rojo de las flores, 
y en los senderos ágiles de liebres, 
nacen piedras y lagos de colores. 


Hay un olor caliente de agua turbia, 
olor de nidos y árboles mojados, 
y el aliento de un pájaro en la lluvia . 


¡Estío de las tardes incendiadas, 
bebiéndose de un sorbo los bañados, 
con su boca de lunas afiebradas . . . ! 


Graciela Saralegui 


41 




¡QUE TE MALDIGO, MAR.. 


PÍermano Mar, que tienes helado el corazón, 
como un puñado de la acerada niebla del invierno. 


Los dos, atormentados, 
buscamos el amor en las estrellas. 
¡Pero qué lejos alcanzarlas nunca, 
y cómo nos acercan! 


¿Por qué no aprendes a quererme? 
Yo amaré el viento de tus lunas grises 
y el constante vaivén de las gaviotas 
lloviznado de sales y de espumas. 


¡No me persigas más, 
desde tu sitio ansioso y enjaulado, 
con la angustia ondulada 
de tu cuerpo! 


¡Que te maldigo, Mar, con toda el alma, 
por este amor absurdo que presiento! 


Graciela Saralegui 


4 3 



MAR ADENTRO 


En las olas que vuelven mar adentro, 

velas gaviotas derramando espuma, 

un ser querido. . . una flor nueva ... un pájaro. . . 

quizás un escalón inacabado. . . 

siguen con ellas, fijamente unidos . . . 


Desde entonces, mirándolas espero. 

Llevan mucho de mí . . . pero me dejas . . . 
Mis ojos trazan calles heladas en sus cuerpos, 
donde tirita el frío de sus pieles desnudas. 


Las quiero hasta tocarlas . . . 

¡aunque se desparramen en manos pasajeras! 


Un ser amado. . . una flor nueva. . . un pájaro. . . 
un escalón inacabado . . . ellos también partieron . . . 
No sé cuándo, ni cómo, ni hacia dónde . . . 

¡pero se fueron! 


Los busco entre los labios azules de las aguas, 
¡y nunca los encuentro! 


Graciela Saralegui 





ROMANCE DE MAR 


(Quisiera quedarme aquí, 
barca de niebla dormida, 
y con arena y gaviotas, 
emborracharme la vida. 


Quisiera quedarme aquí, 
bordeando rocas y orillas, 
para plantarme las olas, 
como si fueran semillas. 


Quisiera quedarme aquí, 
y florecer encendidas 
caracolas de naranjos, 
y pececitos de guindas. 


Quisiera quedarme aquí, 
manos y voz en la brisa, 
y en una vela de sales, 
teñir de espuma la risa. 


Graciela Saralegui 


47 




LASTIMADA DE BLANCO 


Cjaviota herida de viento 
hundió su grito en el agua, 
abriendo surcos de espuma, 
sobre la selva de plata. 


Pájaros peces que tienen 
bocas de almendras amargas, 
en un minuto de sales, 
enloquecieron sin causa. 


Y cavaron con sus picos 
de espinas entreveradas, 
una estrella marinera 
destrozando mi garganta. 


Ahogada tiemblo de estrella, 
en una herida tan blanca, 
que blanco gritan los labios, 
en blancos gritos del agua. 


Graciela Saralegui 


49 



Tengo en mi cuerpo clavados, 
blancos cuchillos de escarcha. 


de gajos blancos de estrellas, 
arañando mi garganta. 


fO 


Mtret vegeUUs 


ROMANCE DE MAR Y MONTE 


P laya de montes y mares 
afilando los recuerdos, 
en el labio de la noche 
mordido de ventisqueros. 

Tormenta de cumbres grises 
pinta de rayos los truenos, 
mientras las alas renuncian, 
enloquecidas al viento. 

Por más que cierro los ojos, 
para no verlo tan lejos, 
lo sé distante del agüa, 
lo sé girando en el tiempo . . 

La lluvia corta la sangre 
con sus tijeras de hielo, 
paralizando la vida 
como si hubiéramos muerto . . . 

Playa de montes y mares 
afilando los recuerdos, 
en el labio de la noche 
mordido de ventisqueros. 


Graciela Saralegui 


51 



INVADIDA DE MUERTE HASTA LA SANGRE 


D. qué sirve vivir, cuando la muerte 

va creciendo en tu pecho, 

cómo una flor regada por la sangre ? 


¿Por qué soñar, si la memoria enferma, 
y no hay ayer que te sostenga el alma ? 


¿Por qué llamar a Dios, si no te escucha, 
viendo mezclar la risa de los niños - 
con el llanto del hombre sin plegaria? 


¿ De qué sirve vivir, si a cada instante 
hermanas con la muerte? 


¡Llenándote de muerte hasta los huesos! 
¡Invadida de muerte hasta la sangre! 


Graciela Saralegui 


53 



ME DUELE LA SANGRE. . . 


En mi sangre se mezcla la savia 
del árbol que crece en mi huerto. 
Nacimos iguales. Los dos trasplantados, 
pero yo, agitada, quebré las raíces, 
y él, duro de carnes, hundióse en el suelo. 


¡Tracé con mi risa mojada de río 
perfiles movibles en gotas de hielo; 
mordí los desnudos labios de las algas, 
clavando en el fondo de mis ojos ciegos 
girones de lunas quebradas de insomnios, 
y dedos de estrellas borrachos de cielo! 


¡Qué trágico el aire cuando se detiene! 

La noche se arrima, sensual, al silencio. 
^Uno se va ahogando de a poco ... de a poco . 
y avispas azules te liban el pecho. . . 


Me duele la sangre, la voz, las arterias 
parecen un túnel de sombras y fuego. 


Regreso llorando. El árbol me espera. 

El árbol hermano de brazos resecos. 

Le daré la savia que corre en mis venas, 
para que sus ramas florezcan de nuevo. 


Regaré en su tronco saliva caliente. 

Haré un nido triste con besos deshechos. 

¡Y hundiendo en la tierra mis manos de lianas, 
tendrá un nuevo nudo su tronco y mi cuerpo! 


¡Y al fin, una noche, dormiremos juntos, 
soñaremos juntos el mismo silencio, 
hasta que la sombra se afine ... se afine . . . 
tiñendo los juncos crecidos de viento . . . ! 


16 


Mares vegetales 


LUGAR AUSENTE Y MÍO 


Lugar, ausente . . . extrañamente mío . . . 
buscado . . . rechazado . . . fugitivo . . . 


Limando las palabras en torno de las cosas, 

voy fabricando mundos . . . 

j Pero hay un sitio que se fue ... no vuelve . . . 

me rodea ... me huye . . . alejando la vida de mi muerte . 


Me refugio en el árbol abandonado. . . sólo. ... 

¡porque es hostil el hombre, cuando lo sientes cerca! 

Y me tiño de noche, 

para no ver temblores de crepúsculos 

en las fauces de un mar atardecido . . . 


¡ Hasta que en un dolor de sangre torturada, 
imploro ese lugar ausente . . . 
extrañamente mío. . . 
buscado . . . rechazado . . . fugitivo . . . ! 


Graciela Saralegui 


57